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Como Educar: ¿Qué le pide un niño a sus padres?


 

Los padres somos los primeros y los más importantes a la hora de influir en el desarrollo y en la personalidad de nuestros hijos. Nuestro comportamiento, las normas y los límites que desde la familia reciban, desde que nacen hasta que comiencen a defenderse solos, serán los que más van a incidir en ellos. Por tanto, es fundamental que los padres asumamos desde el principio la responsabilidad de implicarnos en su educación y en su desarrollo intentando ser unos buenos modelos para ellos. Pero conocemos ¿Qué le pide un niños a sus padres? A continuación lo podemos leer:

• No me deis todo lo que os pida, a veces sólo pido para ver hasta dónde puedo llegar. Si me decís “No” aprenderé de vosotros y si no aprendo ahora a decir no a lo que está permitido, cómo sabré decir no a lo que está prohibido.

• No me deis todo aunque no os lo pida, quiero aprender no sólo a recibir sino también a dar. Si sólo aprendo a recibir, me habré acostumbrado tanto que, luego no sabré dar porque no sabré cómo hacerlo pues nunca lo habré hecho. Quiero aprender a valorar y desear lo que no tengo. Quiero aprender a desear las cosas y a esforzarme por conseguirlas. Para qué me sirven tantos juguetes si algunos ni siquiera sé que los tengo. Déjame soñar con lo que yo haría si tuviera algo que no tengo. Déjame jugar como tú lo hacías, no tenías juguetes pero tenías ingenio, déjame desarrollarlo yo también quiero tenerlo.

• No me des tanto vicio, quiero aprender que para conseguir cosas importantes tengo que realizar grandes esfuerzos, quiero aprender a luchar y a esforzarme por conseguir lo que quiero porque los demás no me van a mimar como tú lo haces. Quiero aprender de las privaciones pues con ello aprenderé a valorar lo que consiga.

• No me grites, te respeto menos cuando lo haces, y además me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo. Quiero aprender a enviar mensajes que transmitan paciencia, calma, serenidad y no agresividad. No quiero que mi comportamiento provoque agresividad y rabia en los demás. Quiero aprender a hablar sin gritar, se consigue más con calma que con gritos. Si gritas me asustas, me acobardas y aprenderé a ser inseguro cuando tenga que decir algo importante porque no sabré cómo hacerlo si no grito. Me encanta escucharte cuando no me gritas.

• No me castigues para educarme, muchas veces me acuerdo del castigo pero no recuerdo qué hice para merecerlo. Quiero aprender a no tener que disfrazar ni a ocultar mis comportamientos negativos. Abre mis ojos con otras alternativas como por ej. resaltar mis progresos. Me siento muy orgulloso cuando me resaltas lo positivo.

Cuando la balanza de lo positivo es superior a lo negativo, estoy mucho más contento y hago las cosas mucho mejor.

• No me critiques y censures lo que hago mal, quiero que me digas lo que hago bien. Quiero que me obligues a tener buenos hábitos y buenas costumbres, pues aunque me moleste algún día te lo agradeceré. Quiero aprender a sentirme bien con lo que he hecho bien, señálame los errores pero sobre todo apréciame las virtudes, incentívame con sonrisas y dame muchos besos valorándome todo lo positivo que hay en mí. Me encanta repetir lo que sé que te gusta porque mi autoestima con eso se beneficia.

• No me critiques cuando estés enfadado, cuando te enfadas, la rabia hace que digas cosas que no piensas, que hagas y digas cosas que no quieres. No me enseñes a decir cosas que no pienso y que no siento, no me enseñes a hacer cosas que no quiero. Quiero aprender a controlar, quiero aprender a no tener que arrepentirme por haber dicho algo que no es verdad y que sólo la ira y la rabia han permitido decirlo. Te quiero demasiado para hacerte daño.

• Piensa antes de decirme cosas que ni siquiera tú te las crees, me hace mucho daño cuando me dices “No sirves para nada.” “Eres un inútil” “No te aguanto” “Todo lo haces mal” “Cuándo vas a crecer” “Cuándo vas a madurar” “Mi mayor desgracia cuando tú naciste.” “Tú eres la vergüenza de la familia.” “Eres un desastre”… Sé que no lo crees cuando me lo dices pero a veces hasta yo me lo termino creyendo. Quiero aprender a respetarte y a quererte no a desear tener los padres de mis amigos.No eches por tierra la poca confianza que tengo en mí.Igual si cuentas hasta diez verás las cosas de otra forma y con un poco de suerte no seré tan malo como tú crees.

• Olvida los errores que he cometido en el pasado, sé que lo hice mal, pero no me lo recuerdes tanto. Enséñame a corregir pero de forma positiva, sin destruir la poca seguridad que tengo debido a mis años. Quiero aprender a centrarme en el presente, en el aquí, en el ahora. Me gustaría aprender a no repetir siempre la misma queja, a no escuchar siempre la misma melodía. Me gustaría aprender a perdonar errores pasados. Me gustaría aprender qué tengo que hacer para estimularme y para animarme a conseguir nuevos objetivos y nuevas metas. Algún día yo estaré preparado para hacerlo con mis hijos.

• Acéptame como soy , sé que te gustaría tener un hijo más guapo, más inteligente, más trabajador, que tuviera las cualidades que tú deseabas para mí y con las que tú soñabas. Enséñame a mejorar pero acéptame y quiéreme aunque mis preferencias no coincidan con las tuyas. No te sientas defraudado porque tus expectativas no se cumplan del todo. Si me respetas como soy puedes sentirte muy orgulloso porque me estarás enseñando respeto y autoestima. Posiblemente algún día supere con creces tus expectativas.

• Muéstrame lo orgulloso que te sientes de mí, sé que hago muchas cosas mal porque estoy aprendiendo, pero también hago muchas cosas bien, muéstramelas y enséñame a detectarlas. Dime todo lo que hago bien por mínimo que sea, eso me levanta el ánimo, me da alas, hace que me esfuerce en mejorar lo que no me sale bien para hacerlo mucho mejor y para que tú te sientas orgulloso y para que me lo puedas volver a decir. Quiero aprender a ver lo positivo que hay en mí y tú me lo puedes enseñar.

• Oblígame a respetar las normas y los límites aunque me fastidie y aunque me enfade, muchas veces me enfadaré cuando me exijas su cumplimiento pero no te importe, que eso no te impida enseñarme a ser responsable. No permitas que me salga siempre con la mía si eso implica saltarme las normas pues a la larga seré mucho más feliz y tendré muchos más motivos para sentirme orgulloso.

• Poneros de acuerdo cuando me exijáis algo, me pongo muy contento cuando uno me impide una cosa y el otro me lo permite, pues me salgo con lo que me apetece pero eso no me ayuda a ser responsable ni a desarrollarme. Quiero aprender de vosotros a ser un buen padre. No quiero aprender el arte de la desorientación, de la manipulación y de las triquiñuelas para salirme siempre con lo que quiero. Quiero aprender a conseguir lo que es correcto y no sólo lo que me apetece.

• No me deis siempre órdenes, si en vez de órdenes, a veces, me pidierais las cosas, yo lo haría más rápido y mucho más a gusto. Quiero aprender a pedir las cosas dialogando, sin exigencias. Quiero aprender a tener en cuenta otros puntos de vista, otras alternativas. Quiero aprender de ti para algún día ser un buen padre.

• Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio dámelo, pero si me prometes un castigo dámelo también. Nunca digas algo que no estés dispuestoa cumplir. Quiero aprender a diferenciar lo correcto de lo incorrecto, lo que está bien de lo que está mal. Quiero confiar en ti, pero sobre todo quiero aprender que una promesa se cumple por encima de todo. Si no puedo confiar en ti en quién podré confiar.

• No me compares con nadie, pero por favor, especialmente con mis hermanos. Si tú me haces brillar por encima de los demás, alguien va a sufrir por ello, y si me haces brillar por debajo seré yo quien sufra. Quiero aprender a crecer con seguridad, sin miedo, sin compararme con nadie, siendo yo mismo y sintiéndome orgulloso de que mi esfuerzo aunque sea pequeño para ti a mí me sirva para algo. Quiero aprender a andar con seguridad sin tener que mirar hacia un lado para ver qué opinan los demás.

• No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esta decisión. Eres mi modelo y quiero aprender de ti, quiero aprender sabiendo que el mejor ejemplo eres tú. Si tú dices una cosa y luego haces otra me estás enseñando que es así como hay que comportarse. Algún día yo también quiero ser el mejor modelo para mis hijos y la mejor escuela, quiero que ellos también aprendan de mí como yo lo hice de ti, por eso quiero que tú me enseñes. Quiero no tener que pedir las cosas si me has dicho “NO” y quiero tener muy claro que cuando me has dicho “SÍ” es “SÍ”. Quiero crecer sin ambigüedades. Quiero tener las ideas claras. Lo Blanco Blanco, lo Negro Negro.

• Déjame valerme por mí mismo, sí tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender y eso me aterra. Quiero aprender a equivocarme. Cómo voy a aprender a hacer las cosas bien si no me dejas hacerlas. Nunca aprenderé a andar si no dejas que me caiga. Cuando algo hago mal es porque he intentado hacerlo. Quiero aprender de mis errores. Quiero que me orientes, que aclares mis ideas, pero también quiero que me comprendas cuando me equivoque. Si me das confianza aprenderé a desarrollar seguridad y autoestima, aprenderé y creceré desarrollando mis propios recursos y mis propias habilidades para conseguir las metas que tú has conseguido.

• No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sean mentirijillas o para sacarte de algún apuro, no sólo me harás sentir mal sino que perderé la fe en lo que digas. No me enseñes a mentir, enséñame a decir la verdad y a responsabilizarme de las consecuencias, seré mucho más feliz aunque a veces me cueste un castigo. Quiero aprender a ser honesto, a decir siempre la verdad porque si miento a los demás también aprenderé a mentirme a mí mismo y yo no quiero engañarte ni a ti, ni a mí, ni a nadie.

• Cuando yo haga algo malo, no me exijas que te diga por qué lo hice, a veces ni yo mismo lo sé. Quiero aprender a confiar en ti y a poder contarte las cosas que me agobian. Cuando me pides algo con exigencias me bloqueo y no puedo hablar. Déjame contarte lo que siento, pero por favor escúchame, ten paciencia conmigo, no me grites cuando haga algo malo. Sé que a veces me pongo agresivo y te contesto de malas maneras, pero enséñame a controlarme, enséñame a razonar y a reconocer mis errores. Quiero aprender de ti, tú eres mi maestro, mi modelo. Quiero compartir contigo mis dudas, mis angustias y mis problemas. Si me enseñas a escuchar y a hablar con tranquilidad yo también aprenderé a dialogar y la comunicación vendrá sola.

• Antes de saber lo que te voy a decir, por favor no anticipes y escúchame hasta el final, quiero que tú me enseñes a escuchar en silencio, quiero aprender a

concentrarme en lo que otros me están diciendo, no quiero anticipar ni generar ideas equivocadas. Enséñame con tu ejemplo a analizar y a comprender lo que me están diciendo sin precipitarme, no quiero cometer injusticias ni liberar batallas. Quiero aprender y tú me lo puedes enseñar.

• Apórtame tus ideas porque son muy importantes para mí, pero antes de escucharme “no me digas que ya lo sabías” “que me conoces mejor que nadie” porque a veces te equivocas. Enséñame a sentirme importante, a sentir que cuando hablo alguien me escucha porque lo que digo es importante aunque sólo sea para mí. Si me enseñas yo también lo haré cuando sea padre.

• Cuando estés equivocado en algo, admítelo. Crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también. Yo también quiero aprender a que puedo equivocarme, a que es un paso necesario para poder aprender.Quiero aprender que es más importante admitir el error y poner los medios para corregirlo que negarlo para que los demás no me critiquen. Si tú reconoces tus equivocaciones me enseñarás lo importante que es reconocer nuestros propios errores y así podré aprender de ellos para después poder enseñárselo a mis hijos.

• Cuando haga algo bien hecho, admítelo también. Me sentiré orgulloso de ti pero también lo volveré a repetir porque me habrás enseñado que es importante hacer las cosas bien hechas. Quiero aprender a valorar lo que está bien hecho no sólo a escuchar lo que hago mal. Cuando me dices lo que hago bien me siento importante y me siento seguro, pero si sólo me dices lo que hago mal me siento fracasado y sin fuerzas para continuar. Si reconoces mis progresos me animarás a hacer otros nuevos pues tú serás mi estímulo y yo querré llegar, como mínimo, hasta donde tú has llegado.

• Tampoco me digas siempre lo bien que hago las cosas. Enséñame a ser realista, no me alabes sin ton ni son como si fuera “Don perfecto y casi Divino”. Alábame por mi esfuerzo, por lo conseguido, por lo que realmente merezca la pena. Enséñame a discriminar lo que está bien de lo que está mal, lo que puedo mejorar, lo que me queda por recorrer pero no me conviertas en un pavo real fatuo y orgulloso cuando el esfuerzo realizado sea nulo.

• No me digas que haga una cosa que tú no haces, yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas que hay que hacer pero que tú no haces. Quiero aprender a ser coherente, dame consejos útiles pero que pueda aprenderlos a través de tus hechos. Se aprende muchísimo más viendo cómo otros lo llevan a cabo. No me digas una cosa y tú hagas lo contrario pues aprenderé a hacer lo mismo. Quiero aprender a sentirme seguro y sincero conmigo mismo. Quiero cumplir lo que diga aunque no me apetezca, pero ante todo quiero ser fiel a mi palabra.

• Enséñame a querer y a respetar a los demás. No importa si en el colegio me quieren enseñar, porque de nada vale, si yo veo que tú ni quieres ni respetas a los demás. Quiero aprender a través de ti, enséñame a querer, enséñame a respetar. No me enseñes a ser egoísta. No me enseñes a descuidar lo que me rodea. No me riñas porque deje revuelta mi habitación si cuando vamos por la calle tú tiras un papel o un cigarrillo al suelo. Dame buenos ejemplos pues yo aprenderé con ellos y algún día se los podré enseñar a mis hijos porque me sentiré muy orgulloso de haberlos aprendido de mis padres.

• Enséñame a respetar, no me enseñes a criticar. Cuando tú criticas a los demás aprendo a no ser respetuoso, a no ser objetivo, a ver lo negativo de las personas, a no captar lo mejor de cada uno. Enséñame a ser justo a través de tu ejemplo, en el colegio ya me quieren enseñar la teoría, pero yo quiero aprender y vivir la práctica a través tuyo.

• Cuando te cuente algo que para mí es un problema no me digas: no tengo tiempo para tonterías o eso no tiene importancia. Trata de comprenderme, de escucharme y ayudarme. Lo que para ti no tiene importancia para mí puede tenerla mucho. Me gustaría hablar contigo cuando cenamos, cuando vamos en el coche, cuando estamos sentados en el sofá… Ya sé que a veces te cuento tonterías, pero tú me puedes enseñar mucho, me puedes enseñar a escuchar, a dialogar, a ponerme en la postura del otro, a expresar mis sentimientos, a no sentir vergüenza por lo que piense. Tengo pocos años y poca experiencia pero quiero que me enriquezcas con la tuya. Enséñame a ser adulto y a formarme, que cuando tenga tus años me sienta orgulloso de enseñar a mis hijos lo que aprendí de ti. Déjame hablar aunque te cuente tonterías.

• Y quiéreme, y dímelo, no te canses de repetírmelo, a mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario porque supongas que ya lo sé, ¡no lo des por hecho! Si te lo oigo decir muchas veces yo también aprenderé a decirlo. Achúchame y dame muchos besos, cualquier ocasión es buena, quiero aprender a verlo como algo normal, como algo cotidiano, como una costumbre que valore lo importantes que somos, para que cuando sea adolescente no me dé corte y me guste recibir pero también dar, pero sobre todo para que me sienta seguro y orgulloso de lo que valgo. Mi autoestima saldrá ganando.

• Como reflexiones finales deciros que en todo momento debemos procurar transmitir optimismo, seguridad y confianza, quizá es lo que más necesitan en la etapa vital que están viviendo. Si somos unos padres gruñones que sólo sabemos quejarnos por todo, que siempre estamos “rallando” con lo mismo, que somos incapaces de ver lo positivo de sus cosas o de las nuestras, seguramente estaremos levantando sin querer un muro que impida no sólo la  comunicación sino también un desarrollo adaptativo y adecuado. Algunas expresiones, que usamos demasiado a menudo, como: “Estoy harto de ti”, “Eres incapaz de hacerlo”, “Aprende de tu hermano”, “Me matas a disgustos”. no propician el diálogo, sino todo lo contrario pues frustran, deprimen, generan ansiedad y sobre todo bloquean el aprendizaje y el desarrollo psicológico. Mucho mejor adoptar una actitud optimista y decir cosas como: “Estoy seguro de que eres capaz de hacerlo”, “Estoy muy orgulloso de ti”, “Observa, cada día lo haces mejor”, “Tú lo lograrás” “Inténtalo, seguro que lo consigues” “No importa si cometes errores, todos aprendemos de los errores” “No te preocupes, ya lo conseguirás, todo el que se esfuerza lo consigue”.,fijo que hablaremos más con nuestros hijos, porque encontrarán en nosotros unos padres con los que se puede hablar, en los que se puede confiar y sobre todo estaremos generando seguridad en sí mismos y autoestima.

Por último recordaros que la mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres.

• A los hijos les son mucho más útiles los ejemplos, a través de nuestro comportamiento, que las teorías.

• La misión de los padres es orientarles, aclarar sus ideas, amarles, comprenderles, incentivarles, ayudarles… Pero quizás y lo más importante es, sin lugar a dudas, ser un buen modelo para nuestros hijos. No escatiméis esfuerzos pues el beneficio será para todos.

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